Desde que existe la humanidad se ha visto la enfermedad como algo temido que provoca sufrimiento y dolor. Incluso ha sido vista como castigo divino o como forma de expiar culpas propias o ajenas asumidas.
Para la medicina convencional la enfermedad se aborda desde la etiología, buscando el agente externo que la provocó y el diagnóstico, para el que se usan todo tipo de medios técnicos. Una vez establecido el diagnóstico se aplica un tratamiento que está fijado en protocolos. La medicina por tanto aborda la enfermedad y con frecuencia no tiene en cuenta la individualidad del enfermo. Este taller pretende dar otra visión de la enfermedad, abordándola desde otros enfoques, especialmente el enfoque sistémico.
La enfermedad podría definirse como cualquier desviación del principio universal “Mente sana in cuerpo sano”. La medicina la describe como un estado de malestar acompañado de síntomas. Quiere decir que la enfermedad se define por sus síntomas y sin síntomas no hay consciencia de enfermedad. Cualquier lesión o proceso interno sea del tipo que sea permanece desconocido hasta que no se manifiesta a través de algún síntoma. Un ejemplo son los tumores malignos que crecen sin manifestarse durante años.
Los síntomas de una enfermedad son sentimientos subjetivos que no están en correlación con la gravedad de la enfermedad. Puede decirse que hay enfermedades graves con síntomas leves y viceversa.
Para nuestro trabajo vamos a partir de un axioma. Los axiomas son principios indemostrables, que nos permiten desarrollar un modelo de trabajo. Cualquier descubrimiento científico ha partido de un axioma indemostrable. Quiere decir que, para poder ponerse a trabajar en la demostración de algo, hay que partir de un axioma no demostrado. Este principio vale también para la ciencia.
En nuestro enfoque de la enfermedad vamos a partir del axioma de la concepción tripartita del ser humano. Esto significa que consideramos un ser humano vivo como un espíritu inmaterial, puramente energético, un cuerpo físico y una alma personalidad.
El espíritu es pura energía, podría decirse que es la chispa divina en nosotros. El espíritu da vida al cuerpo y se comunica con él a través del alma personalidad.
Desarrollando más este axioma partimos de la base de que el espíritu se experimenta a través de la materia y que el alma recoge y transmite todas las experiencias en informaciones vividas por el cuerpo. El sentido de esto podría ser la evolución del espíritu a través de múltiples experiencias vividas en múltiples cuerpos (reencarnación). El espíritu por tanto elige cada cuerpo y cada vida antes de nacer, tiene un plan concreto para cada vida y pretende experimentar diferentes formas de vida. El alma en cada vida está acoplada a la personalidad del individuo pero contiene la información de todas las personalidades vividas anteriormente.
Partiendo de este axioma podríamos distinguir tres tipos de enfermedad:
- Enfermedad como destino libremente elegido.
- Enfermedad como mensaje de que algo hay que cambiar en la forma de vida.
- Enfermedad como implicación sistémica.
